-Fea.
-Estúpido.
Sea feliz, no un idiota!
Si está leyendo esto, no se encuentra perdido.
Intento distraerlo, mientras le ato los cordones de los mocasines.
Intento distraerlo, mientras le ato los cordones de los mocasines.
martes, 7 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
Los barriletes cósmicos de N dimensiones
Imaginarte afónica. Tu chico moviéndose torpe, pero bravamente, al compás de un ritmo repetitivo.
Sentirte feliz. Tu sonrisa la extrapolo, y llega hasta mí: en mi mente un viejo viejito hablándote de sus aventuras de porteño eterno.
Una familia. Tener dos familias, y enamorarse. Un amor como el que ustedes tienen no cabe en un tres ambientes, ni un salón de fiestas. Se necesitarían varios Buenos Aires para llenar, y explicar, con todas las metáforas posibles, las razones de la grandeza, de la belleza de su mutuo y tan inevitable cariño.
No puedo evitar, ya que saqué el tema de lo inevitable, quererlos como los quiero. Fluyen sin más, arrastrados por un montón de cósmicos e ilusos, que los siguen sin poder develar el secreto de todo lo que los rodea.
Sólo fluyen, por donde sea.
Te quiero porque, aunque finjas, tenés ese costado sensible y profundo que todo lo toca, para dejarlo siempre flotando.
Te quiero porque mentís en una anécdota, y de tanta humildad, a diferencia del resto, mentís para conseguir salir mal parado.
Inspiración de todas las cosas. Hoy no traje palabras, ni artilugios, ni sutileza alguna, para estar algo más cerca de lo que ustedes extraños conocidos, merecen.
Aunque, si ustedes me lo permiten, me quedo con todos los recuerdos.
Sentirte feliz. Tu sonrisa la extrapolo, y llega hasta mí: en mi mente un viejo viejito hablándote de sus aventuras de porteño eterno.
Una familia. Tener dos familias, y enamorarse. Un amor como el que ustedes tienen no cabe en un tres ambientes, ni un salón de fiestas. Se necesitarían varios Buenos Aires para llenar, y explicar, con todas las metáforas posibles, las razones de la grandeza, de la belleza de su mutuo y tan inevitable cariño.
No puedo evitar, ya que saqué el tema de lo inevitable, quererlos como los quiero. Fluyen sin más, arrastrados por un montón de cósmicos e ilusos, que los siguen sin poder develar el secreto de todo lo que los rodea.
Sólo fluyen, por donde sea.
Te quiero porque, aunque finjas, tenés ese costado sensible y profundo que todo lo toca, para dejarlo siempre flotando.
Te quiero porque mentís en una anécdota, y de tanta humildad, a diferencia del resto, mentís para conseguir salir mal parado.
Inspiración de todas las cosas. Hoy no traje palabras, ni artilugios, ni sutileza alguna, para estar algo más cerca de lo que ustedes extraños conocidos, merecen.
Aunque, si ustedes me lo permiten, me quedo con todos los recuerdos.
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Mensajes Personales,
Uruguaya y Sagan
martes, 31 de mayo de 2011
Esas malas palabras
El amor ese, el nuestro, había ido, por entonces, derechito a ballotage, y nadie había dudado en impugnar su voto.
En uno de los sobres, en vez de boleta, habías mandado todas tus sonrisas.
En uno de los sobres, en vez de boleta, habías mandado todas tus sonrisas.
Rayes infames
Está más allá de cualquier criterio, de cualquier debate, de cualquier ilusión. No sé si sos ese ser imperfecto, o si te desprecio y te adoro como a un objeto.
No sé si sos estrella o lámpara de noche.
No sé si sos azúcar o edulcorante.
No sé si sos guirnaldas o flores.
No sé si sos mar o pileta.
No sé si sos amor u obsesión.
De resfríos y de gripes,
de melancolías y nostalgias,
de eso consiste mi otoño.
Simplemente, soy un payaso sin maquillaje, y allá vamos corriendo vos y yo, sin espejos donde mirarnos, y sin sombrillas que nos hagan sombra.
El dolor no se mide en copas de vino. El color no es de los muertos...
Somos un viejo oeste, ya no hay lugar para los dos.
Y la otra que gira y gira, suspendida, con el cuello sobre su hombro derecho, con su sonrisa Stephen Hawking en gravedad cero.
Nuevo anuncio del gobierno nacional y popular: "amor para todos", por las dudas Mauri responde:"vos sos bienvenido" aunque por alguna razón mucho no le creo.
Tus ojos tienen eso familiar de unos mates a la tarde, y a la vez, miran más allá, y me vienen soplando con vientos revolucionarios.
Un viaje hacía ningún lado, cinco o seis veces al día.
Los hombres caminan erguidos, ¿desde cuándo?
Y todo esto sería todo, más o menos, casi nada, si vos alguna vez fueras mi café en las mañanas.
No sé si sos estrella o lámpara de noche.
No sé si sos azúcar o edulcorante.
No sé si sos guirnaldas o flores.
No sé si sos mar o pileta.
No sé si sos amor u obsesión.
De resfríos y de gripes,
de melancolías y nostalgias,
de eso consiste mi otoño.
Simplemente, soy un payaso sin maquillaje, y allá vamos corriendo vos y yo, sin espejos donde mirarnos, y sin sombrillas que nos hagan sombra.
El dolor no se mide en copas de vino. El color no es de los muertos...
Somos un viejo oeste, ya no hay lugar para los dos.
Y la otra que gira y gira, suspendida, con el cuello sobre su hombro derecho, con su sonrisa Stephen Hawking en gravedad cero.
Nuevo anuncio del gobierno nacional y popular: "amor para todos", por las dudas Mauri responde:"vos sos bienvenido" aunque por alguna razón mucho no le creo.
Tus ojos tienen eso familiar de unos mates a la tarde, y a la vez, miran más allá, y me vienen soplando con vientos revolucionarios.
Un viaje hacía ningún lado, cinco o seis veces al día.
Los hombres caminan erguidos, ¿desde cuándo?
Y todo esto sería todo, más o menos, casi nada, si vos alguna vez fueras mi café en las mañanas.
martes, 24 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Uno, dos
Recuerdo un sol sublime, irradiando tus huesos a más no poder, y una figura, aproximadamente esférica, que viajaba velozmente, y sin cesar, para rebotar en uno de los pies, para continuar su inevitable y obvio camino hacia su destino esencial.
Un recuerdo de abrazo partido y de fuegos en los ombligos. El sutil deseo que nunca se nombra. Mientras veo una vez más, recuerdo todo eso, y es por eso, que estoy hoy aquí de pie, dispuesto a morir nuevamente: con mi sudor de incontables gotas, con mis juegos guardados en la tierra.
Estoy dispuesto, para ser más precisos, a ser la nada misma, doblegado como el último soldado de la última guerra, despojado para siempre de todas mis defensas, de todos mis conceptos de ética y moral.
Todo eso con mirar a un televisor, todo eso en mi caja de dolores difusos. En offside había quedado mi mirada,
y todos los soles,
y nubes,
y los cafés,
y las lunas,
y los cigarrillos,
y los dados,
y las cartas,
y las guirnaldas,
y los cordones,
y las zapatillas,
y todas las bocas.
Todas las bocas.
Gol. Gol mío en ese potrero. Gol de Chacarita en la tele.
Un recuerdo de abrazo partido y de fuegos en los ombligos. El sutil deseo que nunca se nombra. Mientras veo una vez más, recuerdo todo eso, y es por eso, que estoy hoy aquí de pie, dispuesto a morir nuevamente: con mi sudor de incontables gotas, con mis juegos guardados en la tierra.
Estoy dispuesto, para ser más precisos, a ser la nada misma, doblegado como el último soldado de la última guerra, despojado para siempre de todas mis defensas, de todos mis conceptos de ética y moral.
Todo eso con mirar a un televisor, todo eso en mi caja de dolores difusos. En offside había quedado mi mirada,
y todos los soles,
y nubes,
y los cafés,
y las lunas,
y los cigarrillos,
y los dados,
y las cartas,
y las guirnaldas,
y los cordones,
y las zapatillas,
y todas las bocas.
Todas las bocas.
Gol. Gol mío en ese potrero. Gol de Chacarita en la tele.
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