Tenía una mirada extraña, como oscura. Brindaba una sensación de estar perdido en otro mundo, en una fantasía infinita. Era, definitivamente, una de esas personas que no convenía enfocar directamente. Pero no sé. Tal vez, era justamente eso, ese poder que tenía de ser un tipo común y corriente que caminaba por la calle, hasta que habría un poco la boca, y con sus pocas palabras sabía hacerse dueño de todo. Sí, debería ser eso lo que me gustaba, y lo que me intimidaba de él.
Recuerdo que se acercó y me mató un poco al abrir bien los ojos y saludarme como si fuera la mujer más hermosa que jamás hubiese visto. Ahí mismo, empezó en mí esa sensación de doble filo: esa paranoia de un loco, asesino y violador suelto mezclado con un príncipe azul con olor a marihuana y unicornios multicolores.
Recuerdo que se acercó y me mató un poco al abrir bien los ojos y saludarme como si fuera la mujer más hermosa que jamás hubiese visto. Ahí mismo, empezó en mí esa sensación de doble filo: esa paranoia de un loco, asesino y violador suelto mezclado con un príncipe azul con olor a marihuana y unicornios multicolores.

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