Sea feliz, no un idiota!

Si está leyendo esto, no se encuentra perdido.

Intento distraerlo, mientras le ato los cordones de los mocasines.

lunes, 12 de marzo de 2018

Trece minutos

No es un destino. Somos un bolero rodando en el aire. Somos este evidente presente que, casi por definición, comete la torpeza de ser pasajero. Somos, vos y yo, sin poder evitarlo, lo que somos ahora. 

Siempre es un buen momento para escuchar esa música. Siempre es un buen momento para un insomnio y una ligera borrachera. Y siempre sé de que se trata lo que quiero escribir.

Mis sábanas blancas siempre se ven. Siempre se ven gracias a que son iluminadas, siempre, por la misma luz. Siempre es esa la luz que no se apaga nunca. Como esa música épica de fondo, que siempre me suena a estribillo.

Nunca es suficiente. Todo es épico y estimulante. Así será mientras dure, lo que dure esta canción. A veces, sólo se trata de detenerse a escuchar. 

sábado, 17 de febrero de 2018

Color

Te veo acá. Me mirás de cerca. Me mirás y me decís que ya terminaste de comer. Que ya tragaste el último bocado. Cuando te beso todavía tenés gusto a jugo y chocolate.

Sí, creo recordar que así se sintió.

Recuerdo la vieja tele Grundig del año 1980 (y algo) que había en la casa de mis viejos. El primitivo control remoto (no volví a ver ninguno con un diseño similar) hacía rato que no funcionaba y, entonces, no quedaba otra que levantarse del sillón para operar el aparato usando el teclado dispuesto sobre el mismo. El punto es que, la sensación de tocarte es muy parecida a esa que sentía al apagar la tele y poner la mano cerca de la pantalla en el instante posterior, con la estática recorriendo mis dedos.

Siento claramente tus dedos entre los míos y esos abrazos tan fuertes que duelen. Se me dibujan tus uñas pintadas de rosa y tus labios pintados de rojo. Veo una foto que enfoca a un cuenco con comida rusa, porque el comensal no quiere salir en ella. Sólo deja ver su torso y sus brazos. La remera blanca ajustada resalta sus senos.

Hablamos de todo. Nos acostamos y nos dormimos. Despertamos para mirarnos un instante y volvernos a dormir. Permanecemos acostados mirando las redes sociales mientras el otro va al baño. Nos respondemos todas las historias que retratan la vista del balconcito. Recogemos, cada tanto, los envoltorios de preservativos usados. Me acompañas a tomar una birra; te acompaño hasta el auto. Me acercás a la parada y a la estación. Nos extrañamos. Nos bancamos. Si nos quedamos sin jugo vamos a comprar al chino o al Día o al Coto. Sino, cada tanto preparás un jugo de sobre. Me levanto temprano, me ducho y te miro acostada, y te ataco para levantarte. Pedimos comida y siempre sobra. Si estamos ratas comemos fideos. Nos emborrachamos de tanto estar juntos y nos decimos reiteradamente un millón de veces que somos lindos.

Pienso en vos hasta en los momentos más ridículos.

Recuerdo la vieja tele Grundig del año 1980 que había en la casa de mis viejos. Me acuerdo del viejo control remoto. Y también me olvido, a veces, de muchas otras cosas.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Gotas

Y al fin te encontré y pude mirarte directamente a los ojos. Y al fin las paredes hablan y dibujan con sol y agua todo lo que en ellos se refleja. Verdes y marrones son los colores de las gotas que caen sobre tus cuencas y los forman.

Cae el sol y las gotas sobre el río. Crece el calor y el pasto y los bichos. Ya no recordamos el principio del fin de nuestra historia, mas ya sabemos como terminan todos los finales. De los Incas, Elcano, Crámer, Virrey del Pino y José Hernandez. Y hasta Pampa y Vidal. También te encontré en unos boletos de cine, en un vaso de birra y en un gol de Palermo. Te encontré en mis brazos y en Pinamar. Te encontré en la tormenta y en todos los fuegos. Te quiero hasta en los pelos de la nariz.

En algún lugar yo me había perdido, pero hoy me quedo tranquilo. Hoy te miré y recordé. No me acuerdo de nada. Pero hoy me encontré. No sé donde, pero en algún lugar yo estoy. Y ese es el fin.

jueves, 26 de octubre de 2017

Todos mis Octubres

Es extraño tener recuerdos frescos de cosas que pasaron hace veinte años.

El día que Maradona jugó su último partido, vaya paradoja, fue el día me interesé en el fútbol. Tenía 8 años e iba a segundo grado. Diego ese día no pudo con su alma y poco hizo por Boca. Recuerdo la cortina de Bermúdez a Burgos. Y recuerdo aún más a Palermo colgándose del cielo sin bajarse nunca, como haría tantas otras veces después, sacándose la camiseta en el festejo y tirándola por ahí,  vaya uno a saber dónde, bajo la lluvia de Nuñez. Una lluvia que, después de un pesado día de Octubre, trajo alivio. Y sí, también me acuerdo que era ese mismo Palermo de pelo platinado que sería un póster de mi pieza varios años, con una remera de Pepsi parte de una campaña publicitaria.

Doce años después, Martín haría el mismo gol, bajo la misma lluvia, en el mismo estadio y también contra un equipo de camiseta con una banda roja sobre fondo blanco. En 1997 Palermo, luego máximo goleador histórico de Boca, era aún mirado con cierto recelo por los hinchas hasta junto antes de meter ese gol. Y en 2009 redimiría su imagen con la camiseta de la selección Argentina, salvándola de la eliminación contra Perú. Y yo acá acordándome que Riquelme, sin usar la 10, porque todavía era de Diego, entró a jugar el segundo tiempo de ese partido de hace ya veinte años.

Yo acá pensando en que es Octubre y mañana me recibo. Que el primer Viernes de este mes te recibiste vos y este, a la misma ahora, y en la misma aula, me toca a mí. No es mucha diferencia, tres semanas...que puede pasar en el lapso de tres semanas? Acaso había tiempo de que pasase algo en esos dos fines de semana entre tu recibida y la mía?

Practicaste tu charla conmigo y nos dimos un abrazo, y ayer me devolviste el favor. Y hoy me terminé lo que quedaba de esa pizza horrible.

Pueden pasar muchas cosas en Octubre. Y el tiempo es. No quiero caer en la boludez y decir que es "relativo"...pero el tiempo tiene esas cosas. En apenas un par de semanas pueden pasar cosas y, sin embargo, muchas cosas que pensábamos muy duraderas ya no están: Palermo y Riquelme, por ejemplo, en 1997, eran más jóvenes que vos ahora y, sin embargo, sólo 20 años después, a esto que es el fútbol ya hace un rato largo que no juegan. Es como si una parte de ellos (y de mí) se hubiese muerto para siempre en un derroche de nostalgia.

Y todo esto que pienso pasó hace dos décadas. Y también pasó hace dos semanas.

Y en 2009, ese día de Octubre de la redención de Palermo con la selección, yo cursaba el primer cuatrimestre en la facultad...y estaba lejísimos de conocerte y por supuesto ya a esa altura me sonaban muy lejanos mis recuerdos del River-Boca de 1997.

No sé porque estoy metiendo lo nuestro en mis recuerdos de fútbol. No sé porque recuerdo tantas cosas de hace tanto tiempo con tanto detalle y todavía no sé cual es el modelo de tu auto, a pesar de que volví a subirme ayer, y a pesar de que me volviste a decir cual era el Sábado pasado.

¿cómo hago para olvidar ese gol de Palermo?¿cómo hago para recordar todo lo que va a pasar mañana?

Mejor bailemos y no nos digamos nada. Nunca más.

martes, 17 de octubre de 2017

Santiago

78 días no estuviste. Y no sé todavía si estás. Dicen que eso que está ahí tal vez seas vos.

O eras vos.

No sé si creerles.

Esto es una caricatura.

Y mientras tanto yo vivo y todos los demás vivimos. Y a los dinosaurios de siempre no se les cae nunca la careta, salen de su cementerio y se devoran la tierra. Te desafían a muerte si se ensucia el estadio de Racing y casi que se ríen de que vos aparezcas...así. Al menos apareció, dirán. Ese hippie mugroso se lo buscó.

Si Chile se queda afuera del mundial, los "insultamos" diciendo que son "mapuches".

Y en mi vida pasan los fernet, los entredichos y las birras. Los Viernes incomprensibles. Todos los pensamientos que me carcomen y los power points insulsos y entonces me acuerdo de vos. Y yo pensando en mis boludeces.

Y de golpe los dinosaurios dicen insensibles: "hallaron un cuerpo en el Río Chubut"  y vos que sólo estuviste ahí un primero de Agosto defendiendo lo que creías. Y yo en mi departamento burgués escribiendo en mi laptop.

78 días estuviste. Y sé que todavía estás. Nunca desapareciste

Presentes están los 30000. Ninguna lucha es efímera. Porque aunque Marzo del '76 suene lejos, esto también tiene que ver con eso. Y todo eso tiene que ver con todos nosotros. Porque buscamos derechos. Buscamos hablar. Buscamos luchar.

Porque aunque les digan de todo, las mujeres luchan, más que nunca. Y se me infla el pecho de orgullo por su Resistencia. Y eso también tiene que ver con todo esto que pasa

Que no me vengan más con sus excusas de fachos. Son los mismos siempre. Los mismos de la "tierra plana", del "algo habrán hecho", los que hoy se excusan por lo que es indefendible.

Ninguno que lucha desaparece.

Nunca.

sábado, 14 de octubre de 2017

De los Incas

Yo me quedé varado ayer en algún lugar entre Belgrano y Colegiales.

Las rayas de tus medias tienen líneas de distinto grosor y no me acuerdo todos sus colores. Viniste muy abrigada y, en algún momento, te sacaste el calzado. Y yo hablando mucho, acostado en el silloncito sucio, sin saber lo que decía. Sin saber que dije. Sin saber que decir.

Y no saber. No saber si estamos muy cerca o muy lejos. No saber que nos pasa, ni que debería pasarnos, ni que deberíamos sentir. Y no sé si acercarme o no. Y vos tampoco. Te estás por ir pero no te vas, porque ambos sabemos que querés irte...pero también quedarte un rato más. Y en una de esas me pediste algo de jugo cepita que tenía en la heladera, y que no se llegó a terminar hasta mucho después.

Y no sé cuando te abracé, ni cuanto te abracé. No sé si fue lo suficientemente fuerte, ni lo suficientemente largo. Si no hubiese sido porque te hubiese dolido (y mis fuerzas son limitadas) te hubiese estrujado los huesos y quedarnos así siempre. Es que en la vida la mayor parte de los días no pasa nada y ayer no fue uno de esos días. Ayer es algo que voy a tener por ahí dando vueltas en mi cabeza todo el tiempo. Siempre. Y algunas cosas no deberían ser tan fugaces. No sé si tuve todo el tiempo que necesitaba para mirarte a los ojos. No sé cuando nos soltamos. No sé cuando fue que me dijiste que ya no te molestaba que estuviese cerca y que.

Ya me habías dado vuelta con un "tal vez". Un "tal vez" era mucho más de lo que yo podía concebir. No sé si notaste mi temblor, mientras buscaba el vaso para servirte jugo. Cuando ya sabía que no había estado tan loco, que podía ser que te gustase un poquito. Un poquito. Ya el mundo era para siempre distinto y el fin de una historia que ya estaba escrita se derrumbó en mil pedazos. Agarraste todas las piezas del rompecabezas y las tiraste a la mierda. Y que quede claro, de eso te estoy profundamente agradecido. No sé que es lo que hacés para que todo te quede bien.

Y acá estoy. Son muy pocas horas para procesar nada. Y como ayer, pienso mucho y no sé que decir.

Entre Belgrano y Colegiales me quedé, caminando por una cornisa y cayéndome siempre en la última vez que te ví, mientras tu auto blanco daba la vuelta por De los Incas.

martes, 26 de septiembre de 2017

Yo

Si pudiera escribir sobre algo, sería sobre tus ojos azules.

También escribiría sobre las charlas del torpe y lento ascensor, siempre tan inconducentes. Por ejemplo, del viejo que me crucé hoy y que me dijo que el número trece es su favorito, por alguna razón. Podría hablar del nene que prefiere jugar a la play en lugar de merendar con su vieja.

Podría escribir sobre la lluvia y los colectivos; sobre los trenes y las tesis.

Podría escribir que bailamos un tema del potro Rodrigo.

Podría decir que hablamos ayer por teléfono cuarenta y cinco minutos.

Podría decir que hablamos de militancia y política. Que nos mandamos audio tras audio de cinco minutos.

Podría decir que cogimos.

Podría decir que.

Si pudiese escribir le contaría al mundo de vos. Les contaría que no te conozco, pero los anteojos de sol te quedan re cancheros.

Hablaría de tu tatuaje y tus piercings. Pero más hablaría de vos.

Hablaría de tu cerveza, con vos.

Si pudiese escribir, escribiría sobre Crámer, los virreyes y ese nudo que se hace ahí.

Si pudiera escribir algo, sería sobre tus ojos negros.

Escribiría sobre tu femenismo y sobre tus ideales.

Diría en voz alta que vos tenés todo lo que me gusta. Que sos Mafalda con puntos suspensivos.

Podría llegar a hablar de que te crucé en un 42, y que compartimos una birra mientras me contabas de donde habías sacado las naranjas.

Podría decir que estoy muy confundido. Y que me encanta que te hayan hecho el desayuno. Y que hablamos de tu ¿ex? Que hablamos y hablamos y hablamos.

Pero prefiero pensar en mí.