Sea feliz, no un idiota!

Si está leyendo esto, no se encuentra perdido.

Intento distraerlo, mientras le ato los cordones de los mocasines.

lunes, 9 de agosto de 2010

Vacaciones

Una vez caminé 7 km en la playa sólo con la esperanza de cruzarme con ella. Ya estaba loco entonces. En la arena se escribían las historias de mi vida, pero en los brazos de la mujer que amaba (o que yo creía amar) había dicha por otros brazos que no eran míos. Y a Valeria del Mar no volví nunca más.

Pero no pude evitar sonreír al verla con él: un amor como ese se veía pocas veces, tan colgados que iban, no me reconocieron, y me ahorraron la locura.

Fui una vez más, esta vez a la noche, al centro de Pinamar, esta vez sí me vieron. Y ella me dijo algo así como: "Yo te dije que nos podíamos llegar a cruzar". Me morí de vergüenza y dejé correr una o dos lágrimas. Desde entonces, evité volver a caer en esa obsesión sin sentido.

Aunque no sabía ya muy bien como, y en que forma la quería.

Big bang

Mirá vos, no sabía que nevaba en Bolagama. Sí, siempre nieva en Bolagama

Nada de nada

A lo mejor, el amor viene en un café que nunca tomé...a lo mejor. En una de esas descansa en la nuca de una avispa. May be. Tal vez se escurra entre los dedos de una niña simio. No sé. Tal vez se transpire cuando corro. Todo puede ser.

Será una flor? Será su miel?
Serán esas cosas que mueren conmigo cuando vos sos la que corrés?

Yo amo. En realidad no sé. Conjugo lo que venga porque mi alma dicta cualquier sensación en cualquier pretérito, presente o futuro. Amar es ser. Y ya estoy un poco cansado de todo eso.

Vení conmigo,
hace tuyo el aire que respiro.
Dejame vivir otro cachito.

O tapame la boca de una vez, Y llevate mi alma.

No se me ocurre alguien más que pueda darme un destino.

sábado, 7 de agosto de 2010

Cabeza muerta

¿alguien puede explicarme? No sé porque estoy tan loco. Nono. NO! NONNONO!

Será toda esta vida de desamores, sin un sólo amor?

Estoy así porque yo quiero? Grrr!

Si las cosas cambiasen, podría ser un poco menos infeliz, o seguiría así de idiota?

Necesito una atención que nadie puede darme. Por eso necesito mejorar lo suficiente como para que haya posibilidades de salir adelante algún día.

Es que el infierno está en mi cabeza, no where else. Imagínese ud. que convive conmigo sólo durante estas líneas y poco más. Lo que es siempre cargar con mi propia cabeza. Necesito un descanso de ella. Pero no hay forma, parece, de arrancarse el cerebro y ponerlo a flotar en algún líquido suave hasta que se enfríe y se tranquilice, y poder darle uso nuevamente.

Soy un plástico quemándose eternamente, y de mi cabeza sale el humito negro y no lo puedo apagar.
Veo el agua y no puedo llegar.

Y todo esto, sé que en realidad, nunca nadie lo entenderá.

21 y algo

Temer el fin. El problema de los momentos felices es que son efímeros. El autor sabe que lo son y se aferra al cuerpo de su amiga lo más que puede para recordar el abrazo cuando se vaya a dormir. Pero cuando abraza a la almohada esta no deja de ser una almohada, no, no es su amiga, ni pretende convertirse en ella. Entonces el autor se da cuenta de que es un idiota, porque al pensar en eso ya no puede disfrutar del abrazo y ya no es feliz en absoluto.
Ahora está triste por varias cosas: no haber disfrutado al máximo del momento, tener ganas de que vuelva el momento, y ser un pelotudo que los necesita como el oxígeno que se supone a veces aspira para poder ser un poco más feliz.
El autor escribe y escribe tratando de registrar cada una de sus histéricas sensaciones para ver si es posible que sea entendido por al menos una pequeña porción del resto de los bípedos omnívoros de poco pelo y mucha lengua que habitan en el geoide que orbita alrededor del sol, solverde mío. Se siente un poco mejor al hacer este plato de fideos y subirlo a la internete a su blaaag cursi y melancólico.
Pero a todo esto su amiga lo abrazaba y el señor autor sabía que él todo lo veía: la cabeza rajada en el cemento del patio de la casa de Valeria de su primo al jugar al fut, su obsesión adolescente iluminada tras las rejas de la prisión con ojos que le daban el tinte a su sol, un hombre fumando marihuana invisible, un león muerto en la nieve, y tantas otras cosas que pueden significar ver todo.
Su otra amiga se ríe sin parar. Una borrachera sin licor en la sangre pero muchas alucinaciones en la cabeza, un disparo de fantasía buscando la irrealidad de esa noche fría.
El autor tiene Alzheimer de abrazos: de alguna manera sabe lo que son pero se olvida cómo son. Y cuando escribe y piensa ahí sí puede sentir el calorcito y vivir de nuevo.
Cuando la otra ríe ya todo es perfecto. Si el autor no estuviera loco lo hubiera invadido toda la felicidad estúpida del mundo, de tanto reírse y abrazarse consigo mismo. El autor las quiere mucho, y sólo quiere ser feliz.

Una amiga, poco café, mucha azúcar.
Otra amiga, mucho café, cero azúcar.
Una no puede silbar.
Otra no lo soporta.

Una y otra están todavía peor que el autor, puesto que tienen la valentía de relacionarse con él a pesar de que se sabe, es un señor peligroso por su demencia.
Él no entiende nada. No entiende como no soporta un segundo su soledad, como la única manera de mantenerse contento es seguir escribiendo para que una me abrace y la otra se ría.
Por las dudas se lleva un lápiz a la camucha.

jueves, 5 de agosto de 2010

21

21 veces te quise.
21 veces te odié.

21 veces nací.
Muchas más moriré.

21 veces más...
yo así no quiero.

21 veces de soledad.
21 veces sin libertad.

21 veces más...
yo así no quiero.

21 veces Invierno,
21 sin vos.

21 hipócritas días
llenos de sonrisas frías.

21 veces más sin vos,
ya no deseo.

lunes, 2 de agosto de 2010

Otra vez lo mismo

A la noche, se necesita

Un abrazo

de alguien

a quien quieras

y que te quiera

y que quieras querer

y que quiera quererte.

Un estúpido abrazo antes de ir a dormir o morir, o lo que sea.

(escucho un blues por ahí)