Sea feliz, no un idiota!

Si está leyendo esto, no se encuentra perdido.

Intento distraerlo, mientras le ato los cordones de los mocasines.

domingo, 14 de marzo de 2010

Cerveza

Que parecidas: la felicidad y la muerte. Sé que lo dije muchas veces, pero galopa todo esto junto, por alguna razón la rima rima en mi cabeza y yo quiero que en mi escritura sea prosa y no rime nada. Porque la vida rima y la vida implica muerte. Tan obvio como eso. Y yo quiero pasión, pero ruego por la verdad. Me agacho y del piso recojo mi suerte. ¿Ven que (mi instinto) rima y mi intención va en prosa?. Una mierda de sonrisa dichosa que se dibuja sobre la cara de ojos verdes (o como sean): tan trillados, tan repetidos, tan ansiados que yo no sé si mi vida es también del color de sus ojos o simplemente es un ruedo alrededor de cualquier otra cosa que gira y gira. Vos en el fondo sabés que has creado ya, todo el arte del mundo y los demás desesperados intentamos copiarla un poco a ella.
Si esta prosa rimara o rimase como el más perfecto poema. Si mis disparos a ciegas asesinaran de una vez por todas lo que parece ser mi destino, si en verdad existiera una palabra, una obra, cualquier elemento, lo que fuere, para expresar de verdad, como corresponde, esa sonrisa que como ya dije que con ojos verdes se dibuja en tu cara dichosa, entonces jamás ningún insensato hubiese intentado inventar algo parecido a esto que llamamos imprenta.
Yo ya sé que será imposible, que alguien vea pues el sentido, de explicar que tienen de diferente las gotas de lluvia, que por ser gotas, pero sobre todo, por rodar en tu cara, como para ser incluidas en la poesía más maravillosa, o de ganarse un lugar en las rimas baratas.
Y es que tu cara me llena de felicidad, y amarte me mata, y andá a saber entonces, en que difieren esas dos cosas, así como las gotas.
Ay, ay, será que habré muerto por tus ojos verdes, che. O tal vez mis disparos fueron hacia mi propia sien, y entonces, así simplemente, mientras veía que el cielo se nublaba y que todo se doblaba, me suicidé de una vez por todas.

Aaaah, no! Era yo nada más, un ser iluso, nadando en el mar de la nada, porque tu boca, tus ojos, y ese ajedrez que siempre termina siendo derrota por el impulso que llega hacia mí cuando yo solamente quiero que. Si esta película que. Y el enésimo mate. Y ese infinito artilugio, que hace que el sol, que la muerte, que la lluvia, que el amor, que. Y qué!

Si al final, yo siempre quedo en lo mismo, hablando de la misma cosa, y a pesar de todo, aún no sé que es.

Pero sé muy bien como es esa sonrisa, eso sí.

jueves, 11 de marzo de 2010

Mirá vos

Ahí, ahí. Agarralo del piso...es tu espíritu nomás: recogelo, patealo, y ponelo en órbita.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Sensata locura (o loca sensatez, como ud. quiera)

Y si se me desarma el alma? Si me muero de una vez? Puta madreee. No tiene sentido que la confusión aumente proporcionalmente con el razonamiento lógico, pero así es. Que quemados que están los cables neuronales. Qué complicado es buscar inspiración. Intentar hacer algo que valga la pena.
Más extraño, tal vez sea, que la visión que a uno le parece natural (es decir, la visión que uno mismo tiene) le resulte sorprendente o extravagante a otros, circunstancia por la cual, seguramente no se entienda demasiado a que me refiero. En realidad, quiero que todo lo que hago, y lo que no hago, sea por algo, por una causa que me importe, o por alguien. Es muy aburrido hacer las cosas sólo para la propia subsistencia hasta que te tiren un rico huesito. Sí, debería salir a cazar, y no esperar...pero eso es para mí tan complicado. Tal vez nadie entienda lo que es ser yo solito a la medianoche, porque nunca lo vieron. Probablemente tengan hasta un concepto subjetivo formado sobre todo lo que se supone que soy. Entonces, vuelvo a ser yo y nadie más interpretando el universo a mi manera.
Son demasiadas esperanzas, demasiadas sensaciones, demasiados miedos, demasiados traumas, demasiadas vivencias (y no vivencias también), como para que caiga todo justito en donde tiene que caer. Tampoco uno puede suprimir todas esas cosas u olvidarse de que existen siquiera.
Hasta resulta un poco gracioso todo esto, dado que ahora no me siento poseído por esa sensación histérica que me acecha muy seguido, lo que me pasa simplemente es algo que anda por ahí flotando como bichos que no se saben si son hermosos u horribles: esas babosas con alas de mariposa, me tienen un poco cansado.

Y, para colmo, eso de siempre, que nunca se va, siempre es mariposa, pero no la puedo cazar. Y a veces, si simplemente ella mariposa, fuese babosa, que fácil sería despreciarla.

lunes, 8 de marzo de 2010

Artilugio

Más que la muerte, un foquito de luz. Es eso nada más: (ya que insisto con el tema) apagarlo e irse a dormir. Si muero siendo feliz, será esa dicha para siempre. Si me suicido contento nadie arruinará mi felicidad.

Fuckturas. Fuck you. Llevás el dedo a la boca, pero no podes decir nada sin que se te rebalse el dulce que.

Ring! Ring! Que bue-no! Tardo en reaccionar, marca las 7:02 Am. y el sol esta más indeciso por amanecer que yo. Brrr, que feo que es todo, que fea la gente, amontonada viajando en ese bondi conmigo hacia la nada misma porque todos tenemos que.

Se te escapa de la boca, y te reís conmigo. Sale un chorro de saliva empalagante. Que belleza, ese chorro de baba. Auch! 'Ta bien, pegame en la panza, agradece que hay mate, aunque me las haya ingeniado para taparlo una y otra vez. Si pudieras ver lo que en realidad dicen mis ojos.

Maravilloso cuadernito de escritura improvisada, che. Muy bien. Bonito anagrama. Bonita es también la luz de tu bisagra. Y claro ese reloj, violador de convenciones, cuyo tic-tac probablemente sea gobernado de manera dictatorial por el ir y venir sistemático de tus pestañas. Ja, ja, japiness is a worm gun, when I hold you.

Bueno, bueno. Curadora de insomnio, podré evitar confundirme la alarma con tu mirada incisiva. En realidad, no. Si es el colectivo; es tu luz. El cuaderno en blanco. Dale, rompele una lapicera encima. Ah, mira es un boleto para verte. Una factura que estás comiendo hasta que te reís y escupís, y. Ah, claro. Me olvidé de morir. ¿Eh? Yo tampoco tengo idea.

sábado, 6 de marzo de 2010

7:02

Ah claro. La línea esta ocupada: TUT-TUT-TUT.

Nueva llamada

Y otra. Y otra:

Llama!

Entonces:
-Línea para el suicida ¿en que puedo servirle?
-Sí, bueno, mire, yo andaba con ganas de matarme estos días.
-¿Por qué?
-Y no sé, la verdad no se me ocurre un motivo específico, sólo pienso que morir podría ser divertido, hasta alucinante.
-Claro, mire, espero que usted no se confunda con la línea de ayuda para el suicida o algo así, que tiene el obstinado objetivo de hacerle creer a gente como usted que la vida tiene valor y/o sentido...nosotros somos como un club, o si quiere una especie de chat telefónico para los suicidas aburridos. También ofrecemos otros servicios útiles, como por ejemplo, ofrecerle un sinnúmero de métodos de suicidio, resolviéndole todas las dudas que el señor suicida pueda tener.
-(Interrumpo): No se preocupe, no me equivoqué de número, no soy de esos ingenuos que intentan reprimir sus deseos de irse bien a la mierda, de hecho quería consultarle por el servicio que acabás de mencionar, si me permite tratarlo de vos.

¿Hola?¿Hola?

Claro, se corta. ¿y ahora como me mato yo? Hablando de cortes, me corto las venas, me ahorco me enveneno, me empastillo, me tomo todo y me ahogo con mi vómito a lo Bonham, Hendrix, sí. Me muero de todas esas formas.
Uy, no da, mucha haraganería, no tiene gracia no saber elegir mi huida.


Mejor te llamo. ¿Hola?¿Hola? Sí, yo también te quiero. No, no te preocupes. Siempre estoy bien. No claro, sí. Chau.

Que lindo que sería el suicidio. Poder morir feliz. Bueno, otra vez será, mañana ya arreglamos para comernos unas facturas en la plaza. Tal vez, vos sepas un método suicida, que no sea tan lento como el que ya sabés, y que termine con mis funciones orgánicas antes que con mi alma.

Ah, el reloj. Maldito. Yo creí que él se había dormido.

viernes, 5 de marzo de 2010

Hola?

¿me escuchás? Creo que sí. Antes de irme a morir, la misma sensación siempre me susurra al oído: Ay, que miedo que da (a cualquiera) sentir lo que siento. Sería, es, encantador el suicido, como un sueño ilimitado. Y esta sensación de la que te hablaba, es la manera de quitarme la vida.


¡Guau! ¿Línea para el suicida? ¡Los teléfonos están sonando! Y el sonido se parece tanto.

Yo te saco la lengua. Sí, cuanta rebeldía. Bla, para que hablo tanto, si vos sabés que todo esto que te digo sólo quiere decir lo mismo que te quiero decir cada vez que te digo todo esto.

Sólo vos conoces mi método suicida.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Estaciones

Suave, y respetuosamente, acerco su mano al pecho de ella, y con una increíble delicadeza sus dedos fluyeron hasta el corazón, al que arrancó con rapidez de su hueco, aunque sin producirle rasguño alguno. Lo miró detenidamente y lo analizó como ama de casa a un fruto de una verdulería: como vio que estaba bueno, lo frotó un poquito en su ropa para sacarle la tierrita y le dio un mordisco.
Ella sintió un pedazo del corazón que le pertenecía latiendo por la garganta de él, que ya había tragado lo que había mordido y masticado, y a su vez una porción de corazón arrítmico en su mano derecha, en el centro se podía ver su jugo y sus semillas. Ese líquido era infinito y se repetía, desde luego, con cada uno de esos latidos, que la mujer hacía hervir en el estómago y hasta en los intestinos del otro, sembrando su árbol corazones en la mano, alimentado por cada mordisco de lujuria pornográfica. Quedaba pues, el sabor de su fruto en la boca de él, además del hueco vacío de lo que a ella le habían hurtado.
Aunque, claro, sin darse cuenta, él ya le había dado su propio corazón a ella. Y con el paso del tiempo, el árbol dio de su mano dio nuevos corazones maduros, y de esta manera se había detenido ya ese frenético intercambio de mutuas ilusiones, de otoños y veranos en su cosecha. Se miraron un poco, podaron las ramas, y dejaron tranquilos a sus plantaciones, que crecían por su cuenta, ahora sí, sin riego alguno.
Lo que mordió cada uno, pasa por la sangre, y se evapora, oxigenando el aire.

(O tal vez, todo era un lindo veneno, una linda de morir, y de matar al resto, pero no, muy tarde para cambiar de metáfora)